viernes 27 de noviembre de 2009

Lula y Obama, parte II: nos habíamos amado tanto


¿Hay o no una crisis entre Estados Unidos y Brasil? Una larga serie de hechos hace difícil no afirmar que las relaciones entre ambos países pasan por su momento más bajo desde la asunción de Barack Obama en enero.
El punto culminante de esos roces fue la carta de tres páginas que el estadounidense le faxeó el domingo a Luiz Inácio Lula da Silva, sugestivamente en vísperas de la irritativa visita de Mahmud Ahmadineyad a Brasilia. En la ella, Obama repasa con su viscosidad habitual algunos (sólo algunos) de los temas de fricción bilateral, entre ellos la cuestión iraní y la crisis en Honduras. Sobre lo primero, evitó criticar explícitamente la visita, pero le recordó a Lula la utilidad de explicarle al huésped que debe poner sin más demoras su programa nuclear bajo control internacional. Sobre lo segundo, justificó su apoyo a la elección del domingo, que permitirá, dijo, «comenzar de cero» una era en Honduras.
En la misiva se oculta una anécdota que es mucho más que eso: en uno de los párrafos Obama le dice a Lula que le habría gustado llamarlo por teléfono en lugar de escribirle, pero que no había tenido tiempo. El problema es que el brasileño aún espera respuesta a la invitación a una reunión que le formuló a fines de agosto en la cumbre de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) realizada en Bariloche, algo que es percibido como un desaire por Itamaraty.
¿Cómo seguirá la saga iniciada con la divulgación de una carta supuestamente reservada? ¿La dará alguien a conocer en su totalidad? Por lo pronto, y de modo revelador de lo difícil que resultó su digestión, Brasil dijo que la respondió «con educación».
El conflicto entre los dos países se originó en el acuerdo por el que soldados norteamericanos podrán usar siete bases en Colombia, ítem particularmente sensible en el que Lula se ha mostrado en sintonía con Hugo Chávez. Y que sigue y seguirá sin respuesta, tal como dejan claro su puesta en marcha y el silencio imperturbable del demócrata.
Pero hay más cosas que decir sobre la mencionada carta. Como que ésta llegó a Brasil el domingo, y que el lunes y martes siguieron sucediéndose las críticas a la Casa Blanca del asesor especial de Lula en política internacional, Marco Aurélio Garcia. Un dato clave: éste es el alter ego del Presidente desde hace 30 años y referente insoslayable, junto al canciller Celso Amorim, de la diplomacia bifronte que ha imperado de hecho bajo el lulismo.
La recepción del lunes a Ahmadineyad fue ampliamente interpretada en Brasil y en el exterior como un desafío. Si bien Lula da Silva habló de la necesidad de que el plan nuclear iraní tenga carácter pacífico y esté sujeto a controles internacionales, lo apoyó en público sin expresar prevenciones sobre sus verdaderas intenciones. Choque inevitable: Obama amenaza todos los días con nuevas sanciones a la República Islámica por su demora en aceptar que su uranio se enriquezca en el exterior y Brasil agujerea el cerco en torno a Teherán, le brinda una tribuna legitimadora y se prepara para que sus empresas saquen ventaja en un mercado (sobre todo petrolero) que sus competidoras norteamericanas seguirán teniendo vedado.
La supuesta intención de Brasil de «dialogar con todos» para facilitar la paz en Medio Oriente es la excusa perfecta. Pero, con el debido respeto, si Honduras le queda grande a Itamaraty, ¿qué cabe decir de aquel berenjenal?
Volviendo a la crisis en el país centroamericano, la diplomacia brasileña fracasó en los últimos días en lograr apoyo estadounidense para que se aplazaran las elecciones, las que mantienen a ambos países en las antípodas: Estados Unidos apoyará el resultado como base de una normalización institucional y Brasil seguirá (por ahora) cuestionando y desconociendo un proceso nacido de un golpe de Estado y desarrollado en medio de estado de sitio, toque de queda, cierre de medios y cruenta represión.
En Honduras, es cierto, se juega una cuestión de principios. Pero también algo mucho más de fondo, que hace a la sustancia misma de los roces entre Estados Unidos y Brasil. Ocurre que el golpe tuvo como eje a la tradicional dirigencia hondureña y al alto empresariado, ligados ambos a los negocios con Estados Unidos y al Tratado de Libre Comercio de América Central (CAFTA). Zelaya y su grupo son la carta latinoamericanista, la única que hoy le permitiría a Brasil pelearle la influencia a Estados Unidos en beneficio de sus empresas y la que quedará barrida del mapa político el domingo a la noche. No sólo de principios vive el hombre.
Por si eso fuera poco, la posibilidad de que Brasil salve la ropa con una reposición efímera y simbólica de Zelaya ayer parecía más lejana, si cabe. La Corte Suprema dio a conocer el dictamen (no vinculante) que usará el Congreso para decidir la cuestión que, sin sorpresas, es adverso a esa posibilidad. Lula da Silva queda así en un callejón sin salida, a cuyo diseño Washington aportó de modo decisivo. ¿Cuándo y cómo saldrá Zelaya de su refugio en la embajada brasileña Tegucigalpa? ¿Será al menos simbólicamente rehabilitado? La mayor o menor elegancia del desenlace implicará que Brasil zafe o no de una dolorosa herida a su amor propio de potencia en ciernes.
Una crisis no es una guerra, qué duda cabe. Pero si esto no es una crisis, ¿cómo llamarlo? Más temprano que tarde, Obama y Lula se reencontrarán, se palmearán y se elogiarán en público. Es lo esperable dados el peso actual y las aspiraciones de Brasil. Las mismas aspiraciones que comienzan a proyectarse fronteras afuera, allí donde un Estados Unidos omnipresente tiene densos intereses. Los choques parecerán más o menos frontales, pero ya nunca serán tormentas pasajeras.
(Publicado en Ámbito Financiero).

jueves 26 de noviembre de 2009

La crisis Brasil-EE-UU. y el Lula que no se quiere ver


Barack Obama le envió una carta a Luiz Inácio Lula da Silva en la que repasa (amablemente, como es su estilo) todas las diferencias que han surgido en la relación bilateral: reconocer o no las elecciones de Honduras, la visita del iraní Mahmud Ahmadineyad a Brasilia, el problema de las bases en Colombia, el cambio climático. Cuestión de interpretaciones, La Nación dice hoy que la misiva "ratifica la apuesta por Brasil" (y no por Argentina, cabría añadir) del norteamericano; Ámbito Financiero, por su parte, titula que la relación bilateral está "en su peor momento". Por obvias razones, me quedo con la segunda tesitura.
La disputa de enfoques se da también en la prensa brasileña, donde un mismo diario, Folha de Sao Paulo, dice que "la cosa va mal , y rápido", mientras que en otra nota señala que "se está lejos de un conflicto, como parte de los medios dieron a entender".
Un dato a tener en cuenta es la tensión permanente que implica para la política exterior brasileña la existencia de dos cabezas: Celso Amorim, el canciller, hombre de carrera de Itamaraty que recién ahora se afilia al Partido de los Trabajadores con la esperanza de permanecer en un eventual gobierno de Dilma Rousseff, la elegida de Lula, y Marco Aurélio Garcia, el asesor especial del Presidente. El segundo es un hombre del aparato partidario, su radio de acción es básicamente Sudamérica y sus opiniones suelen ser más fuertes e ideológicas que las del primero.
Lo cierto es que Barack Obama decidió reconocer el proceso electoral hondureño, desosyendo un pedido de Brasil de negociar una suspensión de la elección del domingo. Además, la Corte Suprema acaba de dar a conocer el dictamen que usará el Congreso para decidir si restituye o no por cinco minutos a Manuel Zelaya. Obvio: es negativo; Brasil (y la democracia hondureña) queda en un callejó sin salida al que Washington no es ajeno. Mientras, Lula da Silva mantiene al presidente depuesto en su embajada en Tegucigalpa y, junto con Argentina y el resto de la región, impugna una votación que será corolario de una campaña nacida de un golpe de Estado y desarrollada en medio de estado de sitio, toque de queda, cierre de medios y represión.
Obama amenaza con nuevas sanciones a Irán ante la falta de respuestas a la oferta internacional de enriquecimiento del uranio iraní fuera de sus fronteras, pero Lula recibe al irritante Ahmadineyad, lo rescata del aislamiento, reivindica su plan nuclear y busca sacar ventaja para sus empresas ante la veda que rige y regirá para sus contrapartes estadounidenses.
Brasil también le reprocha al norteamericano su avaricia a la hora de negociar un recorte de emisiones de efecto invernadero, lo que pone en jaque a la próxima cumbre de Copenhague.
Y no olvidemos el primero de los diferendos, el uso por parte de soldados de EE.UU. de siete bases en Colombia, tema por el cual Lula, aliado a Hugo Chávez, le pidió públicamente una reunión a Obama que éste, meses después, sigue sin conceder.
En cambio, el norteamericano le faxeó una carta. Para algunos eso indica un trato deferente. Con todo, hay en ella un párrafo sugestivo, en el que el demócrata afirma haber querido llamar a su colega por teléfono, pero le aclara que no ha tenido tiempo. Mientras, incluso después de la llegada del fax al Planalto el domingo, Garcia y Lula siguieron lanzando duras críticas en público a Obama.
Una crisis no es una guerra, qué duda cabe. Pero si esto no es una crisis, no sé cómo llamarlo. El problema es que quienes han deseado ver en Lula da Silva a un campeón del mundo libre no saben cómo describir este inesperado géiser diplomático.

miércoles 25 de noviembre de 2009

Pavos


Siguiendo una tradición inaugurada por George W. Bush con motivo de la celebración del Día de Acción de Gracias, Barack Obama indultó ayer a dos pavos, Courage y Caroline. Un lindo gesto. Sumamos desde aquí nuestro humilde aporte: ¿y si para innovar "indultan" cada año a un iraquí?

martes 24 de noviembre de 2009

¿Qué busca Lula con esta foto?


Toda una decepción para quienes lo veían rubio y de ojos celestes (aquellos que, claro, admiran esos rasgos físicos), Luiz Inácio Lula da Silva se destapó recibiendo al presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad.
Cristina Kirchner tuvo un enorme acierto cuando, en presencia del israelí Shimon Peres, un periodista la inquirió sobre la amistad con Venezuela (y, por carácter transitivo, se supone que con Irán. “Argentina no le elige los amigos a nadie y no deja que nadie le elija los amigos”, dijo, resumiendo múltiples derivaciones que, como es costumbre, muchos analistas prefirieron simplificar. Eso significa que el país no permitirá que Israel o Estados Unidos objeten su relación con Venezuela… y que tampoco aceptaría que Venezuela le imponga por transitividad una amistad con un Irán que protege a personas pedidas en extradición por su posible responsabilidad en el ataque a la AMIA. En verdad, los recientes gestos de la Presidenta con Peres y con el presidente palestino Mahmud Abás, en paralelo a este desvarío de Lula deben dejar a varios recalcitrantes sin palabras...
Lula buscó al recibir al iraní plantear un módico desafío a Barack Obama (a quien viene criticando seguido por las bases en Colombia y por no responder a sus pedidos de entrevista), apenas salvado del desnudo por el endeble argumento de tender un puente con Irán para sortear el conflicto por el plan nuclear o hacer avanzar el diálogo en Medo Oriente. ¿Bastará el indudable carisma del brasileño para poner en marcha semejantes empresas? Vamos, seamos serios. La búsqueda de poder nuclear es para el régimen teocrático de Irán una garantía de supervivencia, cerca como está de un Israel también nuclear, de monarquías árabes conservadoras aliadas de Estados Unidos y rodeado por tropas norteamericanas y de la OTAN al este (Afganistán) y al oeste (Irak). Lo otro, su apoyo a Hamás y el libanés Hizbulá se inscribe en el mismo marco de conflicto.
Otra cosa que Brasil busca es ventajas para sus empresas en un Irán sometido a sanciones, las que podrían profundizarse en breve. Así podrá medrar en un mercado de 80 millones de habitantes que tienen vedado sus competidoras estadounidenses y, con más agujeros, europeas. Todo lo cual se potenciaría en un escenario de profundización de las sanciones.
También pidió (y logró) un nuevo aval para su candidatura virtual a una eventual ampliación del Consejo de Seguridad de la ONU, algo que está en todas las declaraciones de forma y en ninguna carpeta seriamente considerada.
Todo sea por el declamado liderazgo brasileño, ese eufemismo para reciclar una visión imperial que hunde sus raíces en la historia y que, en buena medida, le sigue quedando grande al vecino.
Mientras, para alarma de Estados Unidos, avanzó, como Venezuela, en un acuerdo de eliminación de visas para diplomáticos que en el futuro será ampliada a todo el universo de visitantes de ambos países.
Irán logra también lo suyo: romper su aislamiento, garantizarse un proveedor y un mercado importante en el marco de sanciones in crescendo, respaldo a su plan atómico y, también importante, una tribuna para proclamar sus aspiraciones de un mundo en paz.
A nadie le importó que el régimen que Ahmadineyad representa (no que lidera, ya que el poder real recae en el guía espiritual Alí Jamenei) ahorque a homosexuales y disidentes, que se sostenga en base a un fraude institucionalizado, que mate a tiros en las calles a los manifestantes prodemocráticos, que luego los encarcele y los condene a muerte, que cierre diarios y revistas a diestra y siniestra, que niegue el Holocausto y que llame a otro contra Israel, que proteja el terrorismo…
¡Ay, Lula!

sábado 21 de noviembre de 2009

La FIFA, las sospechas y la "mano de Dios"


Tras el incalificable despojo del que fue objeto Irlanda (a manos de Francia) en el repechaje para el Mundial 2010, volvieron a sucederse las consabidas polémicas acerca de la necesidad de que la FIFA acepte de una buena vez la incorporación de innovaciones tecnológicas, como el uso del video, al control del juego. S argumenta con razón que, al fin y al cabo, experiencias similares se han impuesto en el rugby y el tenis con gran éxito.
La controversia suma la posibilidad de que haya más árbitros y apunta además a cambios reglamentarios que enriquecerían el juego. Algunas de estas buenas ideas las repasa Lucas Carrasco en su blog.
Ideas abundan, lo que no hay es quién quiera escucharlas. ¿Por qué entonces la FIFA se opone persistentemente al uso del video, algo que automáticamente impediría despojos como el mencionado? La entidad argumenta que el error (arbitral) alimenta la pasión por el juego, haciéndolo el más atractivo del mundo. Dudo que los irlandeses estén en estos días muy entusiasmados con la polémica en curso. Además, si el precio del éxito es la injusticia, renuncio al éxito.
La verdad, uno examina la cuestión y no le encuentra una explicación razonable a semejante rechazo a utilizar herramientas como el video. Como no hay respuestas lógicas sino apenas negativas obcecadas e infantiles, sólo resta la especulación.
Ésta es la mía: la FIFA necesita reservarse el mayor margen de discrecionalidad posible para cuando sea menester manejar un partido. Así, el honor de árbitros como el sueco del partido Francia-Irlanda quedará irremediablemente mancillado, con razón o sin ella, por el mero hecho de que trabaja para una organización que se empeña en mantener procedimientos oscuros.
Y algo más: indignó ver al infractor, Thierry Henry, consolar a los jugadores irlandeses cuando el partido terminó. En la vida se puede optar por ser un garca; lo que no se puede es, a la vez, pretender quedar como un caballero.
Desearía que la FIFA, aunque sea de modo hipócrita, le imponga a Henry una suspensión tal que lo deje fuera del Mundial. Sería lo justo y un mensaje para futuros vivillos que juegan con la ilusión de millones de personas y con el trabajo de años de los rivales.
¿Maradona y la "mano de Dios"? Si alguna vez la celebré, pido perdón. Crecer es bueno para todos.

viernes 20 de noviembre de 2009

Aníbal F. y los peligros de la desmesura


Mauricio Macri nos debe a los porteños una buena explicación sobre el escándalo de espionaje que sacude a su gobierno, si es que la hay. Juegos de espías aparte, de los hilos que suele mover la SIDE y de las pujas entre la Policía Federal y la nueva Metropolitana, el corazón del asunto sigue siendo la infeliz elección de Jorge "El Fino" Palacios al frente del cuerpo... y de los Chamorro y los Ciro James (¿y cuántos más?) que llegaron con él. Y ésa fue una responsabilidad exclusiva de Macri, de la que no lo exime ninguna teoría conspirativa.
Reponsabilidad porfiada, además. Porque el Jefe de Gobierno sostuvo a Palacios todo lo que pudo, hasta permitiéndose calificar como "incorrecta" la imputación judicial por encubrimiento que había recaído sobre Palacios en el marco del caso AMIA. Pero ni Palacios ni Macri explicaron (otra vez) cómo fue posible que el comisario le avisara por teléfono a un sospechado por el atentado que su casa iba a ser allanada.
Palacios también había aparecido en el caso Blumberg, en una inconcebible conversación telefónica con un ladrón de autos... al que le encargaba una camioneta para ir a pescar.
Macri ni quiso escuchar semejantes acusaciones contra su policía preferido, y sus buenas razones habrá tenido. Pero hasta ahora sólo le cabe una responsabilidad política, grande, es cierto, pero no una que merezca una destitución. Y la hipótesis de un juicio político está supeditada a que haya elementos contundentes que lo impliquen personalmente en la trama de espionaje ilegal, lo que hasta hoy no ha ocurrido.
Llama la atención, por eso, la insistencia del jefe de Gabinete Aníbal Fernández, quien salió a reclamar la renuncia de Macri y hasta dijo que el escándalo porteño supera al Watergate de Richard Nixon. Vamos... en aquel caso sí se acumulaban las pruebas contra un Presidente que hasta había montado un sistema de filmaciones en el Salón Oval.
Con su retórica inflamada, Fernández dio pie a una respuesta de Macri igual de absurda. El gobierno lo acosa, dice, soñando con sacar rédito político del barro de este escándalo.
Primero, el Jefe de Gabinete le da un atajo a Macri, politizando la cuestión y facilitándole hablar de cualquier cosa menos de lo que tiene que aclarar. Pero, más grave, con su desmesura activa la idea de la destitución, lo mismo de lo que el propio gobierno nacional se quejaba, como víctima, un par de semanas atrás. No se puede ser tan liviano en el reclamo de renuncias y juicios políticos.
Decir que Macri debe renunciar por esto es equivalente a la barbaridad de afirmar que Cristina Kirchner debería hacer lo propio por el caso de la valija de Antonini Wilson, dadas las sospechas de que los u$s 800.000 estaban destinadas a su campaña. Ahora aparece un video que muestra al venezolano dentro de la Casa Rosada en un acto oficial, pero tampoco eso demuestra una implicación personal y directa de la Presidenta. Imagen que, dicho sea de paso, deja bastante mal parado al Jefe de Gabinete por sus afirmaciones previas al respecto.
¿Por qué Fernández activa el gen destituyente de los argentinos, verdaderamente voraz, cuando su gobierno es hoy el principal objetivo de sectores antidemocráticos? Es un grave error, que se puede pagar en cualquier recodo del camino.
Néstor Kirchner puede creer que gana al confrontar con Macri, y este último lo propio en relación con el ex Presidente, pero eso es política de vuelo muy corto. Tal vez ambos gocen viendo cómo el resto del arco político mira impávido, sin reacción, y se enfrasca en polémicas por la defección no sorpresiva de un gobernador electo. Pero, por este camino, se abrazan en plena caída al abismo.
Que la política sea política y que los mandatos se respeten, salvo evidencias incontrastables de mala praxis de los máximos responsables. Mientras todos aparecen manoseados en el mismo lodo, hay alguien que, hábilmente, sigue caminando despacio por un costado, sin detenerse jamás.
¿Quién? Julio Cobos, ¿quién más?

miércoles 18 de noviembre de 2009

Dos candidatos (De Narváez y Lacalle), un mismo spot

El responsable de la coincidencia es Ramiro Agulla, a quien el candidato presidencial uruguayo, Luis Lacalle, ya dijo que no quiere ver ni cerca. ¿Tan grave es reducir costos usando imágenes de personas esperanzadas una y otra vez.? Si al fin y al cabo somos todos rioplatenses, che...